Hay libros que aparecen y desaparecen con rapidez —cumplen su ciclo, se agotan y quedan como una referencia breve dentro del catálogo— y hay otros que vuelven, y no siempre porque fueran un éxito en su momento. A veces vuelven porque siguen diciendo algo que no ha terminado de resolverse. Algo que todavía encuentra lectores nuevos, en un contexto distinto.
La locura de amar la vida pertenece a esa segunda categoría.
No es un libro que tranquilice. Tampoco uno que se lea desde la distancia. Tiene una forma muy directa de mirar las relaciones, la familia, la identidad y las grietas que aparecen cuando intentamos sostener una vida que no encaja del todo. Con el tiempo nos dimos cuenta de que el libro pedía volver y ya no como una simple reimpresión, debía hacerlo acompañado de una nueva lectura. Por eso esta edición incorpora un epílogo de Ana Castro, que vuelve sobre la novela desde el presente, ampliando algunas de las preguntas que el texto deja abiertas.
También quisimos que la nueva cubierta, ilustrada por Ana Jarén, dialogara con esa idea de regreso: un libro que ya existía, pero que encuentra ahora otra forma de presentarse. Porque las reediciones no son solo rescates. A veces son una forma de reconocer que un libro sigue vivo.
Y de volver a ponerlo en circulación para que encuentre otras lecturas.