Publicar cuando todo empuja a lo contrario

Hay momentos del año en los que todo parece pedir lo mismo: llegar a tiempo. Las mesas se llenan, las fechas se estrechan y el calendario deja de ser una herramienta para convertirse en una forma de presión; publicar entonces se parece menos a una decisión y más a una obligación.

Sant Jordi es uno de esos momentos y durante semanas todo se concentra y traduce en imprentas saturadas, distribuciones ajustadas, lanzamientos que compiten por el mismo espacio. Y en ese contexto, lo fácil es dejarse llevar por la inercia y ajustar el libro a la fecha haciendo que encaje.

Pero eso no siempre funciona.

En nuestro caso, los dos siguientes títulos del catálogo —Los inocentes, de Burhan Sönmez, y Wanted, de Philippe Claudel— terminaron, por pura acumulación de retrasos y cuellos de botella en imprenta apuntando a la misma fecha. Sobre el papel no era un problema pero en la práctica sí. Dos libros con peso propio, dos apuestas fuertes, dos autores con visita prevista. Publicarlos a la vez no era una decisión, era una consecuencia. Y no conviene aceptar todas las consecuencias.

Mover una fecha nunca parece gran cosa desde fuera, pero dentro de una editorial pequeña implica rehacer muchas cosas a la vez: producción, comunicación, agenda, lectura interna del catálogo. Es, en el fondo, volver a pensar el orden.

Decidimos separar.

Los inocentes llegará a librerías el 6 de mayo, con Burhan Sönmez en Madrid los días 18 y 19. Wanted saldrá el 20 de mayo, y Philippe Claudel estará con nosotros entre el 7 y el 11 de junio.

Podríamos haberlos dejado caer juntos. Habría sido más sencillo. Pero no mejor. No todos los libros deberían compartir espacio y no todos los lanzamientos necesitan coincidir. A veces sostener un catálogo implica precisamente eso, evitar que las cosas sucedan al mismo tiempo.

Publicar no es solo elegir qué libros entran, es también decidir cuándo lo hacen, y aceptar que, en ciertos momentos, lo más editorial no es llegar a tiempo.

Es llegar bien.